Si alguna vez has tenido una afta bucal, sabrás lo molestas e incómodas que pueden llegar a ser. Estas pequeñas úlceras pueden causar un intenso dolor o escozor, dificultando acciones tan cotidianas como hablar, comer o incluso sonreír. Pero, ¿por qué salen exactamente y cómo puedes prevenirlas o tratarlas? Te lo explicamos a continuación.
¿Qué son las aftas bucales?
Las aftas bucales son una de las afecciones más comunes de la boca, sobre todo entre niños y adolescentes. Se trata de pequeñas úlceras que aparecen en la mucosa oral o en el interior de los labios, generalmente redondeadas, con un centro blanquecino o amarillento y un borde rojizo. Su tamaño suele rondar los 3 a 5 mm, aunque pueden presentarse de forma individual o en pequeños grupos.
A diferencia del herpes labial, las aftas no son contagiosas y suelen desaparecer por sí solas en un plazo de 7 a 10 días. Los días previos a su aparición pueden provocar una leve sensación de irritación o picor en la zona afectada. Normalmente no van acompañadas de fiebre, salvo que se sobreinfecten, aunque sí producen un dolor intenso al comer, beber o al hablar, especialmente con alimentos salados o ácidos.
¿Por qué salen las aftas bucales?
Las causas de las aftas son variadas y en muchos casos combinan varios factores. Entre los más comunes destacan:
- Morderse accidentalmente la lengua o el interior de las mejillas.
- El mal ajuste de una prótesis dental o un aparato de ortodoncia.
- Tras una cirugía oral.
- Por alergias a ciertos alimentos.
- Infecciones puntuales.
- Cambios o desequilibrios hormonales.
- Una dieta baja en vitaminas y minerales como hierro, ácido fólico o vitamina B12.
- Altos niveles de estrés.
- El hábito del tabaquismo, que irrita la mucosa oral.
Prevención y cuidado de las aftas bucales
Aunque en muchas ocasiones es imposible evitar por completo su aparición, sí puedes reducir el riesgo y la frecuencia con algunos hábitos sencillos:
- Mantén una correcta higiene bucal, cepillándote los dientes tres veces al día y usando hilo dental para eliminar restos de comida.
- Evita los enjuagues bucales que contengan alcohol, ya que pueden irritar más la mucosa.
- Lleva una dieta equilibrada y rica en vitaminas y minerales, con especial atención al hierro, ácido fólico y vitaminas del grupo B.
- Controla el estrés adoptando prácticas que te ayuden a relajarte como el ejercicio suave o la meditación.
- Reduce el consumo de alimentos muy ácidos, picantes o bebidas alcohólicas que puedan empeorar las molestias.
Además, si notas la boca irritada o ya han aparecido las aftas, puedes usar productos específicos como geles, sprays o colutorios para aftas, que calman el dolor, protegen la lesión y favorecen una cicatrización más rápida.
Conclusión
Las aftas bucales son un problema muy frecuente, pero con una buena higiene oral, una alimentación adecuada y controlando los factores de riesgo como el estrés o el tabaco, puedes minimizar su aparición y aliviar sus síntomas si aparecen.