Los pies y las manos, por su condición de extremidades, tienden a enfriarse más rápidamente que el resto del cuerpo. Por esta razón, sentir frío en pies y manos en invierno es bastante normal.
Por otro lado, sentir frío en los pies durante cualquier época del año, sin un motivo climatológico aparente, debe ser una señal de alerta, ya que puede ser un síntoma de algún problema de salud.
Te contamos como combatir el frío en los pies en invierno, evitando malos ratos y hasta sabañones.
Soluciones para pies fríos
Con las bajas temperaturas, todo el mundo puede llegar a sentir frío en los pies, si bien es cierto que las mujeres tienden más a sufrirlo.
Debemos tener claro una cosa: si hace frío, olvidémonos un poco del estilo y vistámonos con ropa que nos proteja de las inclemencias del frío, ya habrá tiempo para los calcetines tobilleros y las medias.
Pese a que pueda parecer simple, las mejores soluciones para protegerse del frío en los pies son las más obvias. Tanto si vais a practicar deportes de invierno en familia, como si vivís en una zona muy fría, los siguientes consejos para mantener los pies calientes os pueden ser de gran utilidad.
Calcetines térmicos
Equiparse con unos buenos calcetines térmicos es esencial en invierno. La ropa térmica no aporta calor por sí misma, sus cualidades son retener el calor que el propio cuerpo genera, gracias a las fibras del tejido.
En los calcetines térmicos, hemos de distinguir entre calcetines de fibras naturales y calcetines de fibras sintéticas.
Los calcetines de fibra natural, como el algodón o la lana, son buenos reteniendo el calor corporal, especialmente los de lana. Si el uso que vas a hacerle es urbano o doméstico, unos buenos calcetines de lana te ayudarán a tener los pies a una temperatura agradable.
Si vas a hacer deportes de invierno en familia, como senderismo, esquí, raquetas…entonces lo más adecuado es que utilices unos calcetines específicos para el tipo de deporte que vayas a practicar.
Los calcetines de esquí y de senderismo tienen ciertas similitudes, pero también diferencias. Los calcetines de esquí son más gruesos, más largos y muy tupidos en la parte de los dedos. Los calcetines de senderismo de invierno, son más finos que los calcetines de esquí y están preformados para cada pie en concreto; suelen ser calcetines sin costuras que se adaptan perfectamente al pie y no producen roces al caminar durante largo rato.
Ambos tipos de calcetines de invierno (esquí y senderismo) acostumbran a ser de fibras sintéticas (polyester o poliamida) combinados con fibras thermolite. Retienen muy bien el calor corporal, a la vez que son muy transpirables y mantienen el pie seco.
¿Dormir con calcetines es bueno o malo?
Dormir con calcetines no es ni bueno ni malo, tiene sus ventajas y puntos que se deben tener en cuenta.
Los pies y la cabeza son los puntos del cuerpo por donde antes entra y sale el calor corporal. Tener los pies calientes implica que en éstos se produzca vasodilatación y el calor se redistribuya por todo el cuerpo. Así, tener los pies calientes implica mayor facilidad para dormirse.
Lo que debemos tener en cuenta, es que los calcetines pueden dificultar la circulación sanguínea, por lo que, si sufres de problemas circulatorios en las piernas, como varices o pies hinchados, mejor no duermas con calcetines.
Teniendo esto en cuenta, si en la cama sentimos frío en los pies, podemos utilizar unos calcetines de lana que tengan una goma suave y no aprieten, para que no se dificulte la circulación sanguínea.
Los calcetines de deportes de invierno (esquí, senderismo) no son adecuados para dormir precisamente por esto. Este tipo de calcetines diseñados para la actividad física, suelen ir ceñidos, algunos incluso son compresivos. Cuando se utilizan durante largas jornadas, también es un alivio quitárselos y notar como la circulación fluye libre. A menos que estés en un refugio de montaña y no tengas más calcetines, evita dormir con calcetines de este tipo.
Calzado de invierno
Puede parecer muy lógico, pero a veces los humanos no actuamos con lógica racional… En invierno, especialmente si sufrimos de pies fríos, debemos procurar llevar un calzado que sea cerrado y con alto grado de aislamiento.
En cuanto a aislamiento nos referimos a que van a ser más cálidos zapatos que nos protejan el tobillo, como las botas, y que sean de materiales con menor transpiración que las zapatillas deportivas, como: piel, cuero, cuero sintético, cordura… Las suelas de goma también aíslan mejor del frío que las suelas de cuero de algunos zapatos y botas.
Los zapatos, botas y bambas impermeables están construidos con una membrana de teflón (Goretex, por ejemplo) que hace al calzado totalmente impermeable a la vez que permite cierta transpiración (menor que en un calzado normal). La membrana impermeable hace que la retención de calor sea mucho mayor en este tipo de calzado.
Si vas a practicar deportes de nieve o vives en una zona especialmente fría, con posibilidad de nevadas, debes saber que también existen plantillas térmicas, que mediante una reacción química controlada (similares a los parches de calor para contracturas musculares), producen calor ininterrumpidamente durante ocho horas. Las puedes encontrar en establecimientos especializados en esquí o deportes de montaña.
Moverse y quemar calorías
Ya se ha comentado un poco antes en este mismo artículo, que la ropa térmica, tanto calcetines como otras prendas (camisetas, mallas, guantes…) no aportan calor, sino que ayudan a retener el calor que nuestro cuerpo genera.
Partiendo de esta base, si queremos no tener frío en pies y manos, debemos estimularlos con algo de movimiento que genere calor.
En invierno, lo peor que podemos hacer si somos frioleros, es quedarse quietos. Cosas tan sencillas como ir caminando al trabajo o al colegio o subir escaleras en lugar de utilizar ascensor, nos van a ayudar a estimular los pies y la circulación sanguínea.
Si sentimos frío en los pies en lugares donde se debe estar más o menos quieto, como la oficina, es recomendable realizar pequeños estiramientos y ejercicios, como girar cada pie en círculos durante unos minutos, primero hacia un lado y luego hacia el otro. Como punto extra, evita cruzar las piernas al sentarte, así favorecerás la circulación sanguínea.
Cuidar la circulación sanguínea
Una óptima circulación sanguínea es fundamental para que la temperatura de las extremidades no descienda hasta límites molestos.
A parte de los aspectos comentados que favorezcan una buena circulación sanguínea (no dormir con calcetines apretados, no cruzar las piernas al sentarse), podemos mejorar el flujo sanguíneo en las piernas mejorando algunos hábitos.
Fumar, por ejemplo, es un mal hábito para la circulación, ya que la nicotina crea vasoconstricción y dificulta el flujo sanguíneo.
Alimentos recomendados para pies fríos
La alimentación y la hidratación son factores que nos pueden ayudar bastante con la sensación de calor corporal.
La comida y bebida caliente propagan rápidamente calor al cuerpo. A su vez, hay alimentos que por sus características nos ayudarán:
- Hidratos de carbono: en cantidades moderadas son un aporte de energía que genera calorías.
- Frutos secos: generan un gran efecto calórico y aportan nutrientes esenciales. Tanto para sobrellevar el invierno, como para la práctica deportiva, unos cuantos frutos secos (pasas, almendras, nueces, avellanas…) aportan calor y energía extra concentrada.
- Especias como la canela y la cayena estimulan la frecuencia cardiaca. Hay que tomarlas con moderación, pero se pueden incluir en platos o postres.
- Sopas calientes.
- Infusiones: hay plantas que son capaces de aumentar la sensación de calor corporal y mejorar la circulación sanguínea (Milenrama, Romero, Canela, Jengibre, Ginkgo, María Luisa, Cardamomo, Orégano, pieles de cítricos, Clavo).
- Alimentos ricos en vitamina C: acelgas, coles de Bruselas, cítricos.
- Alimentos ricos en vitamina E: espinacas, pimientos, espárragos, frutos secos.
- Alimentos ricos en vitamina K: lechuga, perejil, acelgas, col rizada.
Por el contrario, también hay alimentos que no están recomendados para combatir el frío:
- Lácteos: aumentan la sensación de frío
- Alcohol: si bien calienta inmediatamente, aumenta el proceso de deshidratación, a la vez que provoca vasoconstricción, dificultando la circulación a las extremidades.
- Cafeína: es vasoconstrictora, con lo que dificulta el correcto flujo sanguíneo.
- Picantes: aunque tienen un efecto calorífico inmediato, son vasoconstrictores y favorecen la sudoración, teniendo un efecto refrescante.
Qué no debes hacer si tienes pies fríos
Hemos visto unos cuantos consejos para solucionar las molestias por los pies fríos en invierno. Había cosas bastante lógicas y otras que tienen su explicación razonada. De la misma manera, hay algunas acciones que por “lógica” haríamos…pero que puede tener consecuencias indeseadas, o incluso el efecto contrario al deseado.
Así que, por más frío que tengas en los pies, no cometas el error de ponerlos a calentar muy cerca de una estufa o radiador, casi como si los fueras a hacer a la brasa. ¿Quién no ha hecho esto alguna vez después de llegar de la calle, al irse a poner las zapatillas? Este cambio súbito de temperatura puede provocar que surjan sabañones, son muy molestos y pueden durar varios días.
En una situación así, es mejor sustituir los calcetines si tienen algo de humedad, meter los pies en un barreño de agua tibia, masajearlos para reactivar la circulación sanguínea, secarlos correctamente y enfundarlos en unos calcetines de lana.
Tampoco te recomendamos el truco japonés de la guindilla. Este remedio casero tiene su origen en la cultura tradicional japonesa, consiste en introducir una guindilla por dentro del calcetín y dejarla por la zona de los dedos de los pies. La capsaicina que otorga el picante a la guindilla aporta sensación de calor a los pies. No lo recomendamos, ya que, según el grado de picante, se puede irritar la piel.