Aunque podamos pensar que es cosa de niños, nada más lejos de la realidad, hay muchos adultos que sienten miedo, incluso fobia al dentista, evitando en la manera de lo posible la temida visita al odontólogo.
Hay personas que no acuden a revisiones odontológicas, limpiezas dentales…incluso es posible que no hayan vuelto a pisar una consulta del dentista desde que eran pequeños.
Esto evidentemente, no quiere decir que las personas con fobia al dentista tengan una salud bucal única y excepcional y que no necesiten algún tratamiento o mantenimiento, sino que tienen tanto miedo a visitar al dentista, que a veces son capaces de aguantar hasta que ya surge un problema a nivel bucal que hace necesaria la visita odontológica.
Las revisiones odontológicas periódicas son muy importantes para el cuidado de la salud bucodental, más allá de los aspectos estéticos. Un cuidado adecuado de dientes y encías es importante para la conservación de las piezas dentales, pero también para el cuidado de la salud general. Las enfermedades periodontales se deben supervisar, especialmente en casos de sufrir diabetes, problemas cardíacos o estar embarazada.
Causas del miedo al dentista
El miedo al dentista también se conoce como odontofobia o fobia al dentista. El origen de esta fobia puede ser debido a una o varias de las siguientes causas:
- Una mala experiencia durante la infancia (la percepción de esa visita puede ser distorsionada, con un recuerdo de mayor dolor o molestia de lo que en realidad fue).
- Una mala experiencia con dolor o incomodidad, ya en la edad adulta.
- Miedo a la incertidumbre (cómo es el tratamiento, las sensaciones que produce).
- Sensación de falta de control (la silla del dentista te coloca en una situación vulnerable).
- Vergüenza por falta de cuidado dental.
- Miedo al desembolso económico a realizar.
Cómo superar el miedo al dentista
Para poder superar el miedo al dentista, antes que nada, debes analizar qué es lo que te produce la fobia: ¿que puedas sentir dolor?, ¿el entorno clínico?, ¿el desconocimiento de lo que te vayan a hacer?…
Una vez identificados los factores que te producen miedo, te vamos a revelar la clave de todo: la información.
Debes buscar información sobre lo que te preocupa. Vamos a detallar un poco cada consejo.
Infórmate del dentista al que vas a acudir
Es vital encontrar a un profesional con el que te encuentres cómodo. Puedes pedir recomendaciones a familiares y amigos y buscar reseñas y opiniones en internet.
Haz una aproximación progresiva hasta el momento de la consulta odontológica: busca información sobre la clínica odontológica, sobre sus tratamientos, acércate a la clínica y ten una primera toma de contacto.
El personal de una consulta odontológica es consciente del miedo que pueden sufrir algunas personas. Déjate asesorar por ellos/as, te informarán de todo lo que necesites saber y respetarán que necesites tu tiempo.
Conoce tu diagnóstico
Si te preocupa qué es lo que van a hacer en tu boca, consulta al odontólogo qué diagnóstico tienes y cuál es el tratamiento a seguir.
Te podrá explicar detalladamente qué procedimientos realizará, con qué material, y te ofrecerá la posibilidad de sedar la zona a tratar.
Ve de menos a más
Si llevas años sin acudir al dentista, es posible que necesites algún tratamiento en alguna de tus piezas dentales.
Después de tener el primer contacto con la clínica dental, te recomendamos que continúes solicitando un procedimiento odontológico menor, como una higiene dental. Esto ayudará a que compruebes por ti mismo que los tratamientos odontológicos no tienen por qué doler y te permitirá conocer más a los profesionales y cómo trabajan.
Después de la higiene dental tu confianza habrá aumentado varios puntos, estarás más preparado para afrontar el tratamiento pertinente.
Acude al dentista acompañado y puntual
Aunque te encuentres nervioso/a, no acudas antes de tiempo a la consulta, ya que, si te toca estar en la sala de espera, tu ansiedad puede ir en aumento.
Relacionado con esto, para evitar estar todo el día con ansiedad y pensando en el momento de la cita, procura programarla a primera hora de la mañana.
Relájate
Acude a la consulta ya cerca de la hora de atención, para que no tengas que estar mucho tiempo en la sala de espera. Si puedes, acude acompañado de alguien de confianza (familiar, amigo) con quien puedas hablar y relajarte.
Si no puedes ir acompañado a la consulta, llévate algo para leer o escuchar música durante la espera; te ayudará a distraerte y no acumular ansiedad.
Practicar alguna técnica de relajación te puede ser muy útil para disminuir el estrés que te produce la consulta odontológica. Tanto los ejercicios de relajación mental, como practicar unas respiraciones profundas, ayudarán a disminuir el nivel de ansiedad.
Anestesia local o sedación
Todos los profesionales de la salud bucodental son conscientes de las molestias que pueden ocasionar los procedimientos a seguir en consulta, por lo que inmediatamente te van a ofrecer la posibilidad de utilizar anestesia local para cualquier intervención.
Aunque la anestesia local puede crear una mínima molestia en el momento de la aplicación, funciona realmente bien y no vas a sentir ningún dolor durante la intervención del odontólogo.
Si aun así, percibes que sientes mucha ansiedad, queda la alternativa de aplicar una sedación consciente, que hará que te sientas relajado/a.
Hay personas que sienten mucha ansiedad los días previos y el día de la consulta con el dentista. No tomes ningún ansiolítico o medicamentos similares sin antes consultarlo con tu médico de cabecera o el odontólogo, tanto por la dosificación como por las posibles interacciones con la anestesia local y/o la sedación consciente.
Comunícate
El odontólogo sabe que hay procedimientos que pueden ser molestos o que generen mayor molestia.
Comunícate con el odontólogo en todo momento. Si estás incómodo o notas dolor, alza el brazo, él va a parar inmediatamente y te dará un tiempo de reposo antes de continuar.