El síndrome de Sjögren y ojo seco están profundamente relacionados. Muchas personas que conviven con esta enfermedad autoinmune describen una sensación constante de sequedad, irritación e incluso dolor ocular que afecta su calidad de vida diaria. El ojo seco es la manifestación ocular más frecuente y característica del síndrome de Sjögren, y suele ser uno de los primeros síntomas, además de uno de los más incapacitantes para quienes lo sufren.
¿Qué es el síndrome de Sjögren?
El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca por error las glándulas exocrinas, especialmente las glándulas lagrimales y salivales. Como consecuencia, se produce una disminución de las secreciones y aparece una sequedad severa de las mucosas, principalmente en los ojos y la boca.1
Puede presentarse de forma independiente (síndrome de Sjögren primario) o asociado a otras enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide o el lupus.1
El resultado más visible es una sequedad persistente ocular y bucal. De hecho, más del 90% de los pacientes desarrollan algún grado de afectación en estas áreas. Sin embargo, no se trata solo de una enfermedad localizada: también puede afectar a otros órganos y sistemas, como las articulaciones, los pulmones, los riñones o el sistema nervioso periférico, e incluso aumentar el riesgo de desarrollar ciertos tipos de linfoma.2
Afecta principalmente a mujeres de mediana edad, aunque puede aparecer a cualquier edad y en personas de cualquier sexo.1
¿Por qué el síndrome de Sjögren provoca sequedad ocular persistente?
Daño en las glándulas lagrimales1,3
Las glándulas lagrimales son las encargadas de producir la parte acuosa de la lágrima, una fina capa que recubre y protege la superficie del ojo con cada parpadeo.
En el síndrome de Sjögren, el sistema inmunitario ataca por error estas glándulas. Con el tiempo, las células defensivas del organismo se infiltran en su tejido y provocan una inflamación crónica que acaba dañando su estructura. Como consecuencia, las glándulas pierden capacidad para producir lágrimas de forma normal.
Además, este daño no solo afecta a la producción de lágrima. También puede influir en los nervios de la superficie del ojo, lo que hace que algunas personas noten menos sensibilidad o perciban los síntomas de forma diferente, aunque el ojo esté más afectado.
Disminución de la producción de lágrimas
Como consecuencia del daño en las glándulas lagrimales, la producción de lágrimas disminuye de forma persistente. Este tipo de ojo seco se conoce como ojo seco acuodeficiente, ya que el problema principal es la falta de cantidad de lágrima.4
A diferencia de otros tipos de ojo seco, en este caso la sequedad no depende tanto del ambiente, sino que es persistente. Además, la lágrima no solo es menos abundante, sino que también es de peor calidad. La película lagrimal pierde parte de sus proteínas protectoras, lo que reduce su capacidad para lubricar, proteger y defender la superficie ocular.3
Inflamación de la superficie ocular
La falta de lubricación adecuada genera una lágrima más inestable. Se evapora con mayor facilidad y favorece la aparición de inflamación y daño en la córnea y la conjuntiva.3
Síntomas del ojo seco asociado al síndrome de Sjögren
Los síntomas del ojo seco, cuando se padece el síndrome de Sjögren, tienen algunas particularidades que los distinguen del ojo seco común. Son más intensos, más constantes y, en muchos casos, más resistentes al tratamiento habitual.
Sequedad ocular constante
El ojo seco normalmente suele empeorar al final de la jornada o con el uso de pantallas, pero en el caso del síndrome de Sjögren la sequedad está prácticamente siempre presente. Las personas que lo padecen describen una sensación de «arena» o «cuerpo extraño» constante, y muchas de ellas necesitan usar lágrimas artificiales más de tres veces al día para poder realizar sus actividades cotidianas con algo de comodidad.1,5
Sensación de quemazón o picor
El picor y ardor son consecuencia directa de la irritación de la superficie ocular por la falta de lubricación.1,5
Visión borrosa fluctuante
La calidad de la lágrima afecta directamente la claridad visual, provocando cambios intermitentes en la visión. Esto ocurre porque la película lagrimal actúa como la primera lente óptica del ojo. Si esa película es inestable o insuficiente, la imagen que llega a la retina se distorsiona momentáneamente hasta que el parpadeo la restaura.
Fotofobia o sensibilidad a la luz
La sensibilidad a la luz es también muy frecuente. Está relacionada con la irritación de los nervios corneales y con el estado inflamatorio de la conjuntiva. En casos moderados o severos puede dificultar la vida cotidiana: conducir, trabajar con ordenadores, salir a espacios muy iluminados.1,5
Estos síntomas del síndrome de Sjögren en los ojos pueden variar en intensidad, pero tienden a empeorar con el tiempo si no se tratan adecuadamente.
Diagnóstico del síndrome de Sjögren
El diagnóstico del síndrome de Sjögren requiere un enfoque multidisciplinar y la combinación de distintas pruebas clínicas, de imagen y analíticas.
En la práctica, los especialistas se basan en criterios internacionales establecidos por el American College of Rheumatology y la European League Against Rheumatism (ACR/EULAR), que permiten confirmar la enfermedad a partir de un conjunto de hallazgos clínicos y pruebas complementarias, ≥4 puntos entre los hallazgos principales.6
Prueba de Schirmer6,7
La prueba de Schirmer es una de las más utilizadas en oftalmología para medir la cantidad de lágrima que produce el ojo. Consiste en colocar una pequeña tira de papel en el borde inferior del párpado y dejarla actuar durante unos cinco minutos. Después, se mide cuánto se ha humedecido.
Si el resultado es bajo (habitualmente menos de 5 mm), indica que la producción de lágrimas está reducida, lo que es un dato clave en el diagnóstico del ojo seco asociado al síndrome de Sjögren.
Evaluación oftalmológica especializada6-8
Incluye tinciones con fluoresceína o verde lisamina para observar daños en la superficie ocular y valorar la estabilidad de la lágrima. El Ocular Staining Score (OSS) establece que un OSS ≥5 en al menos un ojo es considerado un hallazgo objetivo compatible con Sjögren y aporta un punto en el sistema de clasificación para el diagnóstico de la enfermedad.
La combinación de estas técnicas permite estimar no solo la gravedad del ojo seco, sino también el grado de inflamación de la superficie ocular y la afectación de la inervación corneal, datos fundamentales para planificar el tratamiento.
Análisis inmunológicos complementarios
Los anticuerpos anti-Ro/SSA son los marcadores serológicos más relevantes de la enfermedad y están incluidos en los criterios de clasificación internacionales y es uno de los dos elementos inmunológicos más importantes para la clasificación de la enfermedad, junto con la biopsia de glándula salival menor con sialoadenitis focal (focus score ≥1).9
Tratamiento del ojo seco autoinmune
El tratamiento del ojo seco asociado a Sjögren no es único; suele requerir varias estrategias combinada ya que no solo se limita a lubricar la superficie ocular, sino que aborda procesos subyacentes.
Lágrimas artificiales sin conservantes10
Las lágrimas artificiales son la base del tratamiento, ya que ayudan a mantener la hidratación ocular durante más tiempo. En personas con síndrome de Sjögren, es especialmente importante elegir bien el tipo de colirio. Los conservantes presentes en algunas formulaciones pueden agravar la inflamación de la superficie ocular, por lo que los especialistas recomiendan optar por lágrimas artificiales sin conservantes.
Las formulaciones basadas en hialuronato sódico o ácido hialurónico, sin conservantes, son especialmente útiles porque, además de lubricar, tienen propiedades viscoelásticas que imitan mejor las lágrimas naturales y permanecen más tiempo en la superficie ocular. La pauta recomendada en guías clínicas actualizadas es su aplicación 4 veces al día, complementada con un gel de mayor viscosidad por las noches.
En casos de sequedad más intensa, pueden utilizarse soluciones oftálmicas de alta hidratación, como Care+ Solución Oftálmica Hidratante Forte, que ayudan a crear una capa protectora sobre la superficie del ojo, humectando e hidratando la película lágrima.
Tratamientos antiinflamatorios10
Dado que la inflamación es el motor de la enfermedad, los tratamientos antiinflamatorios, como la ciclosporina A tópica (en colirio), son imprescindibles en los estadios moderados y severos.
En situaciones en los que la inflamación del ojo empeora (brotes), pueden utilizarse colirios con corticoides durante unos días para reducir la inflamación rápidamente. Sin embargo, estos tratamientos no se usan a largo plazo, ya que pueden tener efectos secundarios. En algunos casos, también se están investigando tratamientos más avanzados que actúan sobre el sistema inmunitario, como las terapias biológicas. Aunque son prometedores, todavía no se utilizan de forma habitual cuando la afectación es solo ocular.
Seguimiento médico continuo
El síndrome de Sjögren es una enfermedad sin cura por el momento, lo que significa que el seguimiento regular con el oftalmólogo, y coordinado con un equipo multidisciplinar, es parte esencial del tratamiento. Las revisiones periódicas permiten detectar cambios en la superficie ocular antes de que el daño se vuelva irreversible, ajustar el tratamiento según la evolución y prevenir complicaciones graves.
Conclusión
Más allá de la sequedad, el Sjögren es una enfermedad autoinmune activa que puede dañar progresivamente la superficie ocular. Por eso, no conviene restar importancia a los síntomas ni normalizarlos. La buena noticia es que hoy contamos con herramientas diagnósticas cada vez más precisas y tratamientos eficaces que, bien combinados, permiten controlar la inflamación y proteger la salud ocular a largo plazo.
Si notas sequedad ocular persistente, especialmente si se acompaña de otros síntomas como boca seca, cansancio o dolor articular, es importante consultar con un especialista. Detectarlo a tiempo ayuda a controlar los síntomas mejor y evitar que la enfermedad progrese.
Bibliografía
1. Brito-Zerón P, et al. Sjögren syndrome. Nat Rev Dis Primers. 2016;2:16047.
2. McCoy SS, et al. A comprehensive overview of living with Sjögren’s: results of a National Sjögren’s Foundation survey. Clin Rheumatol. 202;41(7):2071-2078.
3. Peng J, Feinstein D, DeSimone S, Gentile P. A Review of the Tear Film Biomarkers Used to Diagnose Sjogren’s Syndrome. Int J Mol Sci. 2024;25(19):10380.
4. Donthineni PR, et al. Aqueous-deficient dry eye disease: Preferred practice pattern guidelines on clinical approach, diagnosis, and management. Indian J Ophthalmol. 2023;71(4):1332-1347.
5. Pavlidis K, et al. Sjögren’s Syndrome and Ocular Inflammation: Pathophysiology, Clinical Manifestation and Mitigation Strategies. Immuno. 2025; 5(3):24.
6. André F, Böckle BC. Sjögren’s syndrome. J Dtsch Dermatol Ges. 2022;20(7):980-1002.
7. Mariette X, Criswell LA. Primary Sjögren’s Syndrome. N Engl J Med. 2018;378(10):931-939.
8. Xiong F, et al. Sjögren’s Versus Non-Sjögren’s Ocular Features: Similar Symptoms, But Significantly Worse Signs. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2024;65(1):23.
9. Franceschini F, Cavazzana I, Andreoli L, Tincani A. The 2016 classification criteria for primary Sjogren’s syndrome: what’s new? BMC Med. 2017;15(1):69.
10. Price EJ, Hallang S, Smith G. Practical Guide to the Local Treatment of Sjogren’s Disease. J Clin Med. 2026;15(3):1078.
Escrito por:
Vanessa Redondo
Científica de formación y comunicadora por vocación. Doctora en Química Orgánica con especialización en Química Médica. Medical writer en Buenosaires, agencia integral de comunicación especializada en salud.









